Antes de iniciar la aventura empresarial hay que considerar que el simple empeño no basta. Tener una genial idea es importante, pero lo es mucho más madurarla, comprobar su viabilidad, asegurar su futuro y ponerla en práctica.
La idea puede buscarse o surgir de la simple observación del entorno, la experiencia, la imaginación o las aficiones. Una vez definida, conviene plantearse qué necesidades pretende cubrir, qué
productos o servicios similares
existen ya en
el mercado, cuál ha sido su acogida por los consumidores, cuáles son sus puntos débiles…
El emprendedor debe empezar por tener confianza en sí mismo y en su iniciativa. Si definir la idea para desarrollar un proyecto es clave para fundamentar un negocio, tener fe en ella y en su futuro no lo es menos.
En este sentido, adquiere especial importancia la motivación del emprendedor a la hora de poneren marcha la empresa.
Aunque, a primera vista, el motivo básico para querer crear una empresa parece que es el de obtener un beneficio económico, en realidad existen muchos motivos que se suelen mezclar, de manera que lo que sentimos es que son varios. Es importante, como primer paso, analizar estas motivaciones por separado para enfocar el proceso con más claridad, qué expectativas tiene el emprendedor y qué quiere conseguir:
Crear su propio empleo y ser su propio jefe.
Satisfacción personal, autoestima o reto personal.
Razones económicas.
Convertir una afición en trabajo o aplicar conocimientos.
Por último, es preciso observar el entorno y analizar sus posibles repercusiones en el proyecto.
Desde que se plantea la inquietud de fabricar un determinado producto u ofrecer un servicio a un posible mercado, hasta que se desarrolla la idea y se pone en marcha el proyecto empresarial, es preciso conocer y seguir unas pautas concretas. Resulta fundamental
analizar la viabilidad de la idea, establecer los objetivos comerciales que se quieren cubrir, la realidad del mercado, la política de distribución y promoción, definir el plan de operaciones, establecer los medios materiales y humanos que se precisan, el coste y las oportunidades reales, etc.
Un
Plan de empresa es necesario tanto si se pretende crear una empresa, como si el objetivo es modernizar o incrementar la rentabilidad de una empresa existente. Tanto el resultado final, el
Plan de Empresa, como el trabajo de reflexión necesario para definirlo son útiles. Los que trabajanen él se beneficiarán de un conocimiento más profundo de todas las áreas de la empresa y una mayor motivación para que el
Plan de empresa se lleve a cabo.
Dado su carácter de modelo general, el
Plan deempresa debe tomarse como una referencia que tendrá que adaptarse a las características concretas del proyecto en cuestión: tamaño de la empresa, sector (agricultura, industria o servicio), subsector (alimentación, madera, turismo, etc.), forma jurídica, etc.
La empresa actúa en un entorno que cambia continuamente y, en general, cada vez más deprisa. De ahí la importancia de intentar precisar estos cambios y evaluar la repercusión de los mismos en la empresa en los ámbitos siguientes:
Sociales: crecimiento de la población, variación dela distribución por edades, nivel educativo y cultural,...
Económicos: productividad, renta per cápita y distribución de la misma,...
Tecnológicos: infraestructuras tecnológicas, nuevas aplicaciones, desarrollos,…
Políticos e Institucionales: medidas de políticaeconómicas, situación de las relaciones internacionales, etc.
Estos pasos previos servirán para asegurarse de que
el proyecto no es una quimera, sino que puede satisfacer una necesidad y adaptarse a los deseos y gustos de los consumidores potenciales.
El Plan será útil además para identificar y analizar la oportunidad del proyecto y como
tarjeta de presentación ante posibles socios financieros o solicitudes de subvención, ya que crear una empresa implica dinero. Este es un punto muy importantea tener en cuenta, ya que la mayor o menor facilidad para acceder a la financiación va a influir, en gran medida, en la posibilidad de la puesta en marcha de un proyecto empresarial.
No sólo es necesario financiar las inversiones iniciales, sino también los gastos de puesta en marcha y, además, tener un “
colchón” financiero que cubra los gastos de 6 meses, como mínimo, ya que lo normal es que, al principio, el nivel de ingresos sea inferior a los gastos. Hay que tener en cuenta que es deseable y más que aconsejable que un emprendedor tenga recursos propios que sean, como mínimo, un 30% de la inversión total que debe realizar.